miércoles, 22 de mayo de 2013
Baguettes
Un mes más llenamos la blogosfera con una nueva propuesta de Bake the World y este mes le ha tocado, por fin, a la baguette. La baguette es un pan de fermentado rápido y, como tal, es un pan de rápida consumición. Éste no es un pan apto para conservar toda la semana y ha de consumirse en las 4 primeras horas tras el horneado, al revés que los panes de masa madre, que no deben abrirse en las primeras 12 horas.
Como cuenta Bea en el reto que preparó para el foro del pan en enero 2012, "en 1919 salió una ley en Francia por la cual se prohibió a los panaderos trabajar entre las 10 de la noche y las 4 de la madrugada. Esto hizo imposible la venta de hogazas de larga fermentación. Los panaderos no tenían forma de tener el pan listo por la mañana, cuando lo querían sus clientes. Por tanto, se vieron obligados a encontrar una alternativa, un pan de fermentación y horneado más rápidos. Este cambio, unido al fin de la primera guerra mundial y la posibilidad de usar harina blanca otra vez, hizo que los panaderos buscasen inspiración en otros panes como el pan de Viena y la flauta para crear la baguette."
He optado para esta ocasión por la receta infalible de La Cocina de Babette, publicada en el foro del pan hace algo más de un año.
Ingredientes
400 g de harina blanca
260 g de agua
1,5 g de levadura instantánea
8 g de sal
un poco de aceite de oliva
Se mezcla la harina y el agua y se dejan reposar una hora, en proceso de autólisis.
Se añade la levadura y la sal y se amasa hasta que quede homogénea y elástica. Se deja reposar 5 minutos y se continúa con el amasado.
Engrasar un recipiente con aceite de oliva y dejar la masa dentro en forma de bola. A la hora doblar la masa dentro del bol. Repetir 2 veces más cada 45 minutos. Dejar reposar una hora más. (en total 60min+45min+45min+60min).
Cortar la masa en 3 trozos, preformar y formar con un descanso de 15 minutos entre medias. Dejar reposar cubierto aproximadamente una hora.
Precalentar el horno a 250ºC y bajar la temperatura a 200ºC cuando las baguettes ya estén en el horno.
Hornear 15 minutos, después abrir un poco la puerta y colocar un paño en la puerta, de tal forma que quede una pequeña rendija abierta. A los 5 minutos, sacar del horno y colocar sobre una rejilla con patas.
Como ya vimos antes, se debe consumir en las primeras cuatro horas.
¡Feliz día!
domingo, 19 de mayo de 2013
Jengibre confitado a la vainilla
En mi última entrada os aconsejaba acompañar un blondie con el sirope resultante del confite de jengibre a la vainilla. Bueno, pues aquí la receta de este confite, para que podáis disfrutar de ese sirope resultante, que es todo un lujo.
Para confitar la fruta se ha de sumergir en almíbar, de tal manera que ésta pierda su humedad interior y se sature de azúcar para que así sea más fácil de conservar. De esta manera, se evita el crecimiento de microbios que la pudren, por lo que pueden mantenerse varios años en buen estado sin necesidad de medidas de preservación adicionales. Dependiendo del tamaño y el tipo de fruta, el proceso de confitado puede suponer varios días. Pueden confitarse piezas enteras, trozos de fruta o tiras de piel.
Para hacer esta receta, me he inspirado en la de Trotamundos, en Food and Cook. Os aconsejo que echéis un ojo también a su receta, muy interesante por la mezcla de especias que agrega al sirope del confite.
Me dicen en casa que si esta foto se ve mal... ¡No, son los granitos de la vainilla!
Ingredientes
100 g de jengibre
150 g de azúcar
300 g de agua
1/3 de rama de vainilla
un chorrito de zumo de limón
una cucharadita colmada de azúcar glace
una cucharadita colmada de maizena
Se pela el jengibre y corta en trozos del tamaño que se quiera (pueden ser tiras, daditos, rodajas, ...). Se lavan y ponen a remojo, durante una hora, en una cacerola. Pasado ese tiempo, se cambia el agua y se hierve el jengibre durante 4 minutos. Se cuela y enfría con agua y se vuelve a poner a remojo durante otra hora. Pasado este tiempo, al igual que hiciéramos antes, se cambia el agua del jengibre, que se vuelve a hervir durante 4 minutos y se enfría bajo el grifo. Volviéndolo a dejar en remojo durante una hora.
En una cacerola se pone a hervir 300 g de agua, con 150 g de azúcar, un chorrito de zumo de limón y 1/3 de vaina de vainilla (abierta previamente para facilitar que los granitos de su interior salgan con facilidad). Cuando todo el azúcar se haya fundido, se añaden los trocitos de jengibre y se dejan hirviendo a fuego lento durante 30 minutos. Se apaga el fuego y se deja enfriar el confite. Cuando esté templado, se introduce en un recipiente y tapado se deja reposar 12 horas.
Con ayuda de un tenedor se sacan los trozos de jengibre del recipiente y se secan sobre un papel de cocina. Necesitaremos cambiar este papel 2 o 3 veces, pues el jengibre estará soltando mucha humedad.
En un plato se pone una cucharadita de azúcar glace y otra de maizena. Se introducen los trozos de jengibre en la mezcla y se rebozan hasta que estén totalmente cubiertos y ya no sean pegajosos. ¿Sencillo verdad?
El sirope en el que se han dejado reposar los trozos de jengibre toda la noche para mí es lo más valioso. Se puede utilizar así para mojar cualquier bizcocho, o se le puede añadir azúcar glace en frío y glasear bollos, o utilizar con nata en el mantecado de un helado. También se puede seguir cociendo y hacer caramelos. ¿Os animáis a probar alguna de estas variantes?
¡Feliz domingo!
viernes, 10 de mayo de 2013
Blondie con puré frío de fresas y macadamia al caramelo de jengibre y vainilla
Los blondies, al contrario de lo que se suele pensar, no son brownies de chocolate blanco. Un blondie es un bizcocho cuyo sabor principal, y que también le da un color marrón claro característico, es el azúcar moreno. Al igual que los brownies, los blondies se pueden acompañar de pepitas de chocolate o nueces y se suelen servir con caramelo por encima.
Ingredientes
100g de azúcar moreno
110g de harina de arroz
60g de mantequilla en pomada
50g de leche
1 huevo batido
1/3 rama de vainilla
una pizca de sal
una cucharadita de bicarbonato sódico
fresas congeladas en puré
nueces de macadamia trituradas
caramelo de jengibre y vainilla
En un cazo, se lleva a ebullición la leche y se deja hervir a fuego lento durante cinco minutos con la rama de vainilla. Se vacían los granos del centro de la rama de vainilla en la leche y se retira la rama. Se añade el azúcar y se continúa hirviendo, removiendo constantemente, hasta que éste se haya disuelto por completo. Se deja templar.
La mantequilla en pomada y el huevo batido con sal, se mezclan con la leche templada. A continuación, se incorpora la harina tamizada.
Se introduce la masa en un molde cubierto con papel vegetal y se hornea, durante 30 minutos, a 170º.
Se acompaña de puré de fresas congeladas y nueces de macadamia trituradas con mortero. Por encima, se vierte el caramelo resultante del confite de jengibre a la vainilla.
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